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El tiempo es un recurso no renovable
20/09/2017
El tiempo es un recurso no renovable
"Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida." Carta de la Tierra / abril de 2000.
Por Horacio Enríquez *

El pasado 2 de agosto la humanidad recibió la triste noticia de que nuestro Planeta ya había entrado en rojo y nos habíamos consumido todos los bienes naturales correspondientes al año 2017 completo. Año tras año la fecha del día de la "sobrecarga de la Tierra" o día del "déficit ecológico" se adelanta un poco más y la huella ecológica se profundiza, es decir, que necesitamos cada año más cantidad de tierra fértil y mar para generar los medios de vida indispensables para más de 7.500.000.000 millones de personas.

Los ingresos son los recursos naturales producidos por la Tierra. Es decir, el agua, las tierras cultivables, los bosques, los peces, todo lo que es necesario para nuestra vida en el planeta. Pero también todo lo que la Tierra permite digerir en materia de desechos creados por el hombre, residuos de todo tipo y gases contaminantes, que puede ser asimilado hasta un cierto límite por los bosques, los océanos.

Leonardo Boff en su columna semanal destaca al eco-economista Ladislau Dowbor de la Pontificia Universidad Católica de S�o Paulo, que en su libro Democracia económica (Vozes 2008) resume el problema con palabras claras: "Parece bastante absurdo, pero lo esencial de la teoría económica con la cual trabajamos no considera la descapitalización del planeta. Estamos destruyendo el suelo, el agua, la vida en los mares, la cobertura vegetal, las reservas de petróleo, la capa de ozono, el propio clima, pero lo que contabilizamos es sólo la tasa de crecimiento."

Por otro lado, los integrantes del panel inter gubernamental de expertos sobre el cambio climático aseguran, en su quinto informe, que la influencia humana en el sistema climático es clara y muestran su preocupación en relación a las consecuencias del calentamiento global y los límites de adaptación para las personas, las economías y los ecosistemas.  Además afirman que hay sistemas únicos y amenazados incluyendo culturas y ecosistemas que están en situación de riesgo y que, aunque la evidencia es limitada pero el acuerdo es alto, consideran que los daños económicos totales se aceleran con el aumento de la temperatura.

De la economía lineal a la circular, una transición en marcha�

Bajo el título "Nueva economía para nuevas sociedades", el diario La Nación publicó una nota el 27 de julio pasado donde destaca que es fundamental que las empresas evolucionen hacia nuevos esquemas que también contemplen el impacto social y ambiental que producen. El artículo agrega que una economía que genera riqueza, entendiendo por riqueza al conjunto de los bienes, los valores, servicios, relaciones, transacciones y ambientes que permita el acceso de todos a una vida digna, esa economía deberá contemplar un proyecto ético.

Los nuevos paradigmas del desarrollo tienen su propio glosario y así hablan del triple resultado: económico, social y ambiental, de empresas B o sociales, de reducir, reutilizar y reciclar, de energías renovables, de negocios inclusivos, negocios de impactos o finanzas éticas (donde se destacan los países escandinavos), de los fondos verdes, las certificaciones de sustentabilidad  y la economía circular entre otras nuevas palabras y conceptos.

El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites. Por lo tanto, la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos.

Por definición, la economía circular es reparadora y regenerativa, y pretende conseguir que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento. Sus principios fundamentales son preservar y mejorar el capital natural, optimizar el uso de los recursos y finalmente fomentar la eficacia del sistema eliminando externalidades negativas.

En enero de 2012 la fundación Ellen MacArthur encargó a la consultora McKinsey & Company un informe llamado Hacia la Economía Circular: razones económicas y comerciales para una transición económica acelerada (Towards the Circular Economy: Economic and business rationale for an accelerated transition). Este informe concluye que gran parte del sector de manufactura europeo podría ahorrar unos 650.000 millones de euros de aquí al 2025, si rediseñara sus sistemas productivos de acuerdo con la economía circular.

Invertir creativamente en la gestión ambiental en toda la cadena de valor hoy agrega competitividad y sustentabilidad para la empresa, genera ahorros económicos y los negocios se vuelven responsables.

Las economías bajas en carbono, economías circulares, sostenibles e inclusivas no son una moda sino una necesidad, y es uno de los compromisos centrales de los Objetivos de Milenio que impulsa la Organización de las Naciones Unidas.

Este es el tiempo que nos ha tocado: el desafío de la época exige cambios culturales de la ciudadanía planetaria, políticas públicas en las agendas de producción, energía y ambiente, y un rol protagónico e innovador del empresariado. De hecho ya existen experiencias exitosas de empresas agrícolas e industrias que en Argentina y en nuestra provincia generan energía renovable a partir de sus efluentes.

La transición está en marcha, no hay tiempo que perder. El tiempo es un recurso no renovable.

ERRE: Entre Ríos Recicla, compromiso empresario ambiental. www.entreriosrecicla.org.ar

Fundación Eco Urbano  www.ecourbano.org.ar

* Director Ejecutivo Fundación Eco Urbano


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